domingo, 13 de agosto de 2017

3rd Penang International Channel Cross 2017

El pasado año 2016 en marzo decidí visitar Malasia, esta vez sin mas intención que la de decubrir un nuevo país del sudeste asiático, pero tras encontrar esta prueba de aguas abiertas, no me pude resistir a participar en ella, se trataba de la segunda edición del Penang International Channel Cross Swimming, con una distancia de 6,5Km entre la isla de Penang y la península de Malasia.
Esta prueba se llevaba a cabo de forma regular hasta 1988, momento en el que se dejó de organizar, y se retomó el pasado marzo de 2015.

Supone todo un cruce de un canal como es el Canal de Melaka, y, a pesar de que el canal es mucho mayor, resulta muy atractivo por las dificultades que presenta, importante tráfico marítimo, cargueros y cruceros sobretodo, aguas turbias y muy calientes, fuerte corriente y el más importante, las diversas especies de medusas que habitan en gran numero por la zona.
Fuera de lo deportivo, esta prueba se caracteriza por una cosa en especial, ser toda un aventura desde un par de horas antes hasta que termina el día del evento, y es que la mayor parte de nadadores que toman parte son de China, sí, a pesar de estar relativamente lejos, hay un nutrido número de nadadores, de diferentes zonas de China, que se desplaza hasta el evento, y población China es sinónimo de fiesta y situaciones muy divertidas.

Comencemos por lo más gracioso y divertido, ver cientos de chinos, desinhibidos, ansiosos y vistiendo licras tipo mono de manga larga, ceñido, de pies a cabeza y a la busca y captura de fotos, no tiene precio. Sí, aunque una foto vale más que mil palabras, todo es poco para protegerse ante los más que posibles encuentros con medusas, hasta el punto que vestir máscaras tipo pasamontañas e incluso guantes es algo muy habitual, además de protegerse del sol.
Luego está el momento selfie o foto de grupo, creo que no me habían fotografiado tanto en mi vida, y siendo de los pocos occidentales en la prueba, resulta muy atractivo para ellos, por lo que el momento foto no termina nunca. Este año hasta después de la salida de la prueba, muchos de ellos esperaron y siguieron haciendo fotos.


Otro tema es el deportivo, para ellos la fiesta consiste en venir e intentarlo, ese es el mayor logro, pocos consiguen terminar el cruce, y una gran mayoría solo nada braza, y más próximo al estilo “perrito” que al original.
En 2015 solo 60 nadadores de los 200 terminamos la prueba, si bien es cierto que el nivel no es nada competitivo, tuve el placer de ganar y establecer nuevo record en 1h41’27” para una distancia próxima a los 7,5Km. En esta primera ocasión no hubo medusas, solo una gran corriente que nos obligó a remontar contracorriente los últimos kilómetros. En 2016 370 nadadores tomaron la salida, de los que alrededor de 100 logramos finalizar el cruce, dato que demuestra lo complejo de la prueba, en esta ocasión, nuestras amigas las medusas estuvieron presentes, además tuve el privilegio de probar hasta en cuatro ocasiones que tal “besan”, y os aseguro que son más dolorosas que las de nuestras costas en España, aún conservo las cicatrices tres semanas después. La prueba la nadé con mi amigo y nadador internacional al que entreno, Rupert Tan (Malasia), finalizando ambos en primera posición y estableciendo nuevo record en 1h36’15”.

La llegada es otra fiesta, en la orilla para cuando finalizamos ya habían desembarcado los primeros retirados, y todos esperaban con gran expectación la llegada de los primeros, entre bailes y coreografías de música latina, noodles y arroz para alimentar medio país y litros y litros de vinagre y hielo para aliviar las picaduras de medusa. La entrega de trofeos se llevó a cabo por la noche, cena china, gran cantidad de comida, chinos borrachos y escandalosos y espectáculo amateur, llevado a cabo por los mismos nadadores, tipo karaoke, tai-chi o bailes tradicionales, la verdad es que fue todo un show.

Si os apetece vivir una gran experiencia, cruzar un canal famoso en el sudeste asiático, disfrutar de la buena comida por la que se caracteriza Penang, y ve muchos chinos disfrazados de tortuga ninja, no os podéis perder esta prueba.

Decisiones Decisivas. Artículo para Openswim.com


La vida está basada en decisiones, algunas marcan determinante tu futuro, otras son intranscendentales, pero todas te convierten en la persona que eres hoy.

Mis decisiones me llevaron a Kuala Lumpur (Malasia) el pasado 2016 en tres ocasiones, y dos más este 2017, mi gran pasión por las aguas abiertas me llevó a conocer a Rupert Tan, y a ser árbitro internacional para los Asian Open Water Championship 2017 en Putrajaya (Kuala Lumpur). Competición que se lleva a cabo cada dos años y en la que participan nadadores de toda Asia, organizada por la AASF con supervisión y arbitraje FINA.
Eran las 12:20 del mediodía y nos encontrábamos con uncle James disfrutando de una estupenda comida china cuando recibimos el comunicado por e-mail; “ Rupert ha sido seleccionado como representante de Malasia para disputar los Asian Championships de Aguas Abiertas. La alegría fue tremenda, ya veníamos entrenando por si se daban las circunstancias y era seleccionado, pero aún así nos cogió por sorpresa, estamos a finales de Marzo y la prueba de 10Km es el 21 de Mayo (la de 5Km la teníamos descartada, era dos días antes y podría marcar su estado físico, además el objetivo es buscar el pase para los Sea Games de Agosto), nos queda poco más de mes y medio para prepararlo, muy complicado, pero vamos a intentarlo, Rupert tiene 16 años y medio, va a ser el más joven en participar por Malasia en este campeonato.

A los pocos días también recibí la noticia de mi selección como árbitro para esta competición en las dos distancias así como para los Sea Games en Agosto en la prueba de aguas abiertas 10Km. A pesar de no poder figurar como árbitro y entrenador a la vez, sabía que desde mi posición dentro del agua arbitrando podría ver la carrera más próximo a Rupert, y su padre le asistiría los avituallamientos desde el pantalán.
Entrenamos duro, 6 semanas con 12 sesiones entre agua y gym, arrancando a las 6:50am a diario para su primer entreno de agua, luego colegio, comida, estudio y segunda sesión por la tarde-noche. Lo lunes día de descanso, dormir, estudiar y visualizar, el plan marchaba y a pesar del cansancio los ritmos mejoraban, pero justo a falta de 8 días para disputar la prueba el hombro izquierdo comenzó a dar problemas, descanso, fisioterapia, trabajo aeróbico en gym e intentar recuperar lo antes posible.
Solo dos días antes del evento pudimos entrenar ligero, parecía que incluso había venido bien descansar, se vería en la prueba.
La prueba de los 5Km tuvo un claro dominador, Japón, tanto en hombres como en mujeres coparon el podio en oro y plata, un equipo muy bien preparado, con mucha disciplina y seriedad que impusieron un gran ritmo. El lago Putrajaya, donde se llevó a cabo el evento, y que dos meses antes había albergado el primer Oceanman Malasia, se caracteriza por aguas oscuras, aptas para el nado, rodeado de edificios guvernamentales, un escenario muy recurrido para eventos deportivos semanalmente, así como para entrenar ciclismo y correr, ya que la ciudad es un caos y ver una bicicleta es una utopia.
El domingo, cita con el 10Km, amaneció nublado, pero la medida de temperatura del agua, que tuve el honor de llevar a cabo junto al árbitro jefe FINA Mr. Roonie (Hong Kong), señalaba 31,9ºC. Al principio creímos que estaba roto, pero no, usando otro termómetro y varias localizaciones la medida media seguía en la misma cifra, teníamos un problema….. Según normativa FINA Art. OWS 5.5 cita: “La temperatura del agua debe ser de mínimo 16 °C y un máximo de 31 °C. Debe ser revisado el día de la carrera, 2 horas antes del inicio, a un profundidad de 40 cm. Este control debe hacerse en presencia de una Comisión compuesta por las siguientes personas presentes: un Árbitro, un miembro del Comité Organizador y un entrenador de los equipos presentes designados durante la Reunión Técnica”.

Y esa temperatura la sobrepasábamos por casi un grado. Los entrenadores y delegados de equipo fueron convocados por Mr. Roonie y demás árbitros de prueba, se planteó la situación y se dio la posibilidad de retirada por parte de los equipos que no lo vieran seguro participar. Esta decisión es curiosa, y ha sido muy criticada en medios de comunicación y redes sociales, ya que en estas circunstancias se debe cancelar el evento por no cumplir la normativa. Japón fue la única selección que dio de baja a todos sus nadadores, ninguno de ellos dijo nada al respecto, educadamente permanecieron en el escenario de la prueba hasta la finalización, a pesar de ser los favoritos.
Llegaba el momento de la verdad, Rupert disponía de una gran oportunidad de representar a su país en una competición internacional, y la opción de clasificar para los Sea Games. Presentación uno por uno y en dirección al pantalán de salida, comenzaba a llover, eso era bueno, igualmente tuve una última charla con él tras las mediciones; “Rupert, son 6 vueltas de 1.650m, hidrata en todas las vueltas, no te preocupes de perder unos segundos en cada vuelta, bebe, el agua está muy caliente, es peligroso, además te vas a deshidratar rápido, las vueltas impares 2 vasos de 250ml, las pares uno, de acuerdo?” La respuesta fue “Sí”, en dos ocasiones.
Yo tenía trabajo doble, supervisar a Rupert desde el bote en el agua, y arbitrar el evento en categoría femenina, por suerte, a excepción de la primera vuelta, donde hubo que llamar la atención varias veces a las mujeres por nadar excesivamente juntas y poder golpearse, lo demás fue tranquilo.
Pero comenzaban los problemas, Rupert no bebe en la primera vuelta, va nadando en un cuarto pack, en posición 12-15. Después mensaje de Eric (el padre de Rupert); “la segunda vuelta solo ha tomado medio vaso.” Esto ya me preocupaba, me acerqué discrétamente cuando pasó junto a mi embarcación y le señalé que bebiera. La tercera vuelta se derramó el vaso encima de la cabeza, documentado. Resultaba desesperante, se iba descolgando del grupo, sabíamos que algo no iba bien, nadaba muy lento, iba tercero por la cola, lejos de los nadadores objetivo a los que podía seguir.

Y a poco de finalizar la cuarta vuelta escuché el comunicado, “retirado nadador nº47”, ese era Rupert.
Tan pronto le vi salir del agua a abrazarse con su madre lo llamé para hablar con él, entre lágrimas me dijo que tenía mucha fatiga y dolor muscular, sobre todo en los dorsales.
Y así acabó el sueño, no tanto por la clasificación para los Sea Games, que estuvo muy reñida para los cinco representantes de Malasia, sino por no poder demostrar lo gran nadador que es. Tal vez la semana en off por la lesión en el hombro, tal vez la toma de decisiones, como el no avituallar correctamente por no perder el pack en el que nadaba, o quizá los nervios o un poco de todo nos condujo a la retirada. La desilusión y el disgusto que supuso para todos duró varios días, pero este tipo de circunstancias sirven para aprender, y seguir madurando. Por el momento hacemos paréntesis a nivel deportivo, Rupert se enfrenta a sus exámenes finales, sigue nadando, pero 6-7 sesiones por semana, y volverá en diciembre, con nuevos objetivos, con la ilusión puesta en los próximos Asian Championships Open Water de 2019, y los Sea Games 2019, y yo con él, con más tiempo y con más experiencia, seguro que para entonces sale mejor, el agua está mejor de temperatura y podemos alcanzar nuestro objetivo.
http://revistaopenswim.com/2017/08/02/decisiones-decisivas-natacion-en-aguas-abiertas/

Jorge Crivillés, mas cerca de los 7 Océanos. Artículo para Openswim.com

El espíritu del ser humano lleva a la superación, vamos abriendo caminos, explorando nuevos territorios, trazando nuevos recorridos, proponiéndonos nuevas metas, rompiendo barreras que parecían inexorables. Si a este espíritu de superación le añadimos un corazón solidario enorme, tenemos una combinación que va a romper límites, y ese es Jorge Crivillés.

Steven Munatones, para los que no le conozcáis, es el máximo exponente de las Aguas Abiertas a nivel internacional. Además de haber sido nadador y entrenador de aguas abiertas por Estados Unidos, es el padre de la Triple Corona y los Seven Oceans, creador de la Openwaterpedia, WOWSA (World Open Water Swimming Association), Daily News of Open Water, y otras tantas webs acerca de nuestra pasión. Seven Oceans es un más o menos reciente desafío para los nadadores de aguas abiertas de todo el planeta, consistente en la unión de los Estrechos o Canales más representativos de los 7 Mares u Océanos a nivel mundial, englobando Catalina Channel, English Channel, Molokai Channel, Tsugaru Channel, Estrecho de Gibraltar, North Channel y Cook Channel. Para Jorge los 5 primeros ya son historia, solo queda superar el difícil North Channel entre Irlanda y Escocia, con aguas entre 12-15 grados, así como Cook Channel de una dificultad extrema por las condiciones meteorológicas y corrientes que allí se suelen dar.
Tras un año preparando el reto del Canal de Tsugaru, con duros entrenamientos, tanto en piscina como en mar, compartidos con algún problemilla de salud durante la temporada, vida laboral y familiar y demás responsabilidades, llegaba la fecha otorgada para realizar el cruce, solo dos días para cruzar un canal del que existe poca información, sería 27 o 28 de Julio de 2017.
Channel Swim Japan y tsugaruchannelswimming.com son los dos portales, junto dailynewsofopenwater.com donde se puede encontrar algo de información sobre el cruce, aunque todo se resumía en; fuertes corrientes, distancia del cruce muy variable entre 25 y 45 kilómetros (aunque la media supera los 30Km), aguas entre 15 y 17 grados, y abundante presencia de tiburones. Y así fue, a pesar de poca y escueta eso era lo que nos esperaba.
El equipo desplazado a Japón, gracias al apoyo de la Fundación ASISA, se dio cita en el aeropuerto de Aomori, por una parte Jorge, acompañado de Chus, su esposa, representante y encargada de medios de comunicación, Rafa Pastor, ha sido su kayaker en las demás pruebas, compartiendo las vicisitudes del mar al lado de Jorge en todo momento, Carlos, su hermano y un apoyo muy importante en todo momento, Javier, su hijo, y yo (José Luis Larrosa) como su entrenador. De Aomori nos trasladamos al Cabo Tappi, un lugar remoto en el extremo norte de la enorme isla de Honsu, y punto más próximo a Hokkaido, la segunda isla más importante y grande del territorio nipón. Los días previos han sido de exploración de la zona, entrenamiento y preparación del reto, el lugar invita al relax en plena naturaleza, con un hotel y un par de restaurantes locales en lo alto de una colina desde la que se divisa el pequeño puerto pesquero de Tappi, donde la vida va a otra velocidad más lenta que cualquier otro lugar del país, y el parque natural nos envuelve de vida salvaje, con osos, monos, multitud de insectos y aves, y donde el mar frío y desierto de turistas ofrece espectáculos de corrientes de superficie más fuertes que cualquier río salvaje que se tercie.

El miércoles 26 a las 14h tuvimos la reunión con la organización y el patrón, para nuestra sorpresa y tras tres días de calma, todo se complicaba a partir de esa noche y durante los tres días posteriores, fuerte viento, olas en aumento y fuertes corrientes entraban en el parte meteorológico. Las opciones eran dos, o intentarlo, con el riesgo que suponía y baja probabilidad de éxito ya confirmada por el patrón, o retirarnos y no intentarlo. Esto último fue un jarro de agua fría. ¿Cómo de mal podría estar como para que nos ofrecieran retirarnos?, ¿qué probabilidad había de finalizar el cruce de forma exitosa? De cualquier manera, la respuesta de Jorge fue seria y rotunda; “yo he venido a nadar, y voy a cruzar”, no hubo réplica, a las 23:30h de esa misma noche en el puerto de Tappi, no había otra opción.
Tras embarcar junto a un representante de la organización, el patrón y la traductora, el equipo en el barco íbamos a ser Carlos, Rafa y yo. La noche era cerrada, no había luna, la oscuridad era absoluta, los nervios y el miedo eran evidentes, el mar todavía estaba en buen estado, y nosotros preparados, tras una hora de navegación llegamos al punto de partida, un cabo algo más al sur desde donde arrancan todos los cruces de forma oficial. Jorge debía recorrer unos 200 metros de ida y vuelta hasta tocar las rocas de la costa en el cabo, y desde allí, en un extremo de la Isla de Honsu, arrancaría el reto.
Al grito de “Vamos Espartanos!!” (frase y figura que caracteriza a Jorge Crivillés) arrancó el cruce, con unas estupendas primeras dos horas, donde al parecer la marea llenante y un nado muy alegre nos plantó en 10,3Km, en terreno de nadie pero muy rápidos, dos horas agradables que se truncaron repentinamente con un viento que fue en aumento durante toda la madrugada y primeras horas del día. Avituallamientos iniciales cada 45 minutos, la frecuencia de brazada entre 68-64 brazadas/min, los ritmos de nado entre 3,9 y 4,3Km/h las siguientes 4 horas, y a bordo todos luchando contra el oleaje que zarandeaba al barco de pesca en que íbamos de un lado al otro y de arriba a abajo, forzándonos a luchar contra los síntomas del mareo a base de biodramina. Por debajo de Jorge una tela de 40cm por 4 metros, blanca, colgada con una caña y plomos, que simula un gran animal marino, necesario para alejar a los escualos que merodean la zona, y que no son pocos, en busca de algún banco de atunes, muy común en el canal y por lo que se caracteriza la zona. El repelente de tiburones eléctrico activo desde el inicio, y como medida extra otro bote pesquero en paralelo con otra manta subacuática y un radar de pesca específico que diferencia medidas de peces en profundidad…toda prevención es poca ante la voracidad de los escualos de la zona.
El agua estuvo, de manera sorprendente incluso para la organización, a una temperatura muy apropiada para el nado entre 19-23 grados, algo que nos sorprendió de manera muy grata, a pesar de que a Jorge le gustara más fría.
Tras 6 horas de nado nos quedaban 7,5Km para llegar a Hokkaido, se podían divisar casas y el faro a lo lejos, pero el mar estaba cada vez peor, la lucha iba a ser dura, y las fuerzas, tras un cruce a un ritmo mucho más fuerte de lo habitual, iban escaseando. Los entrenamientos de esta temporada los hemos enfocado en aumentar la velocidad y ritmo, así como frecuencia de brazada, sabiendo de antemano que precisaríamos de este factor cuando llegaran las fuertes corrientes.
A falta de 6Km, la corriente era tremendamente fuerte y totalmente en contra, de forma perpendicular, mar muy revuelto, olas grandes de casi 3 metros, y viento incómodo en superficie, fueron los momentos más duros, así que bajo autorización de la organización me uní a Jorge para animarle desde dentro del agua, nadando a su lado, y pude corroborar la fuerza de la corriente. Por debajo, trozos de algas pasaban a gran velocidad pareciendo que íbamos muy rápido, cuando lo que circulaba era el agua en nuestra contra, pararse era retrocer muchos metros, había que luchar, y no poco. En 45 minutos solo pudimos avanzar 900 metros. Y tras dos horas de lucha, llegamos al abrigo de Hokkaido, solo quedaban 1500 metros, Jorge distinguía con claridad las rocas de la orilla, último avituallamiento, gritos de ánimo; “¡Vamos Jorge que ya lo tienes!”, y un mar sin tregua, estaba casi cruzado, Jorge aumentó la frecuencia de brazada, y en 29 minutos estaba gritando y suspirando en la Isla de Hokkaido, conmigo en el agua para inmortalizar el momento y poder compartir con todos vosotros la gran experiencia y la enorme fuerza física y mental que ha supuesto este cruce. El tiempo ha sido de 8h29’47”, mucho mejor de lo esperado, siendo el quinto mejor de los 28 cruces con éxito que se han realizado en este canal. Ya en el barco abrazos, felicitaciones y primeras llamadas de familiares, Chus, su mujer y Javier su hijo los primeros, después los representantes de AEAL, por los que Jorge nada siempre. Abrumados y sorprendidos por la gran marca con las dificilísimas condiciones del mar, desde la organización le dieron la enhorabuena repetidamente, confirmando éste, como uno de los días más complicados en el Canal de Tsugaru y que mejor y más rápido se ha nadado.

Vuelta al hotel, descanso, celebración íntima con todo el equipo, y antes de ir a la cama ya me estaba preguntando; “José Luis, ¿cuándo nos ponemos a entrenar para mi siguiente cruce?”. Así es Jorge, un luchador con un apetito voraz de éxito, no por ambición, sino por naturaleza gladiadora. Cuando peor está todo, más se crece, como los grandes héroes.
 http://revistaopenswim.com/2017/07/28/jorge-crivilles-mas-cerca-de-los-7-oceanos/

This is Asia. Artículo para Openswim.com

Si en Europa y América se ha experimentado un gran crecimiento en número de nadadores y pruebas de natación en aguas abiertas en los últimos años, Asia no se queda atrás, a pesar de que todavía le queda mucho recorrido.

Los asiáticos todavía no son muy diestros en la natación en aguas abiertas por varios motivos. La falta de popularidad, una infancia sin natación, carencia de habilidades acuáticas, entornos que no invitan al baño en espacios abiertos, culturas y religiones, y un miedo añadido a la fauna y condiciones del medio en el que se lleva a cabo este deporte son algunas de las causas por las que los asiáticos no se lanzan al mar.
Motivos tanto religiosos como culturales (conservar tono de piel lo más blanco posible), provocan que nuestro deporte sea menos popular en Asia. Y si a esto le añadimos la abundante cantidad de medusas en muchas de las zonas de nado, fuertes corrientes y en ocasiones aguas poco atractivas, se dan todos los factores para que el número de practicantes de este deporte en Asia no aumente como en otras zonas del mundo.
Teniendo en cuenta que el continente asiático es el que más población presenta, la proporción de nadadores es todavía muy baja. Sí que ha experimentado un gran crecimiento, que en lineas generales se extrapola a muchos deportes como el running y el triatlón, y que hace que la natación también aumente. Países como Corea, China, Taiwan y Japón están a la cabeza en nuestro deporte, con eventos no muy abundantes pero sí multitudinarios.
En Taiwan, por ejemplo, encontramos la prueba más popular a nivel mundial, con datos registrados de más de 25.000 participantes (sí, habéis leído correctamente, 25 mil participantes) en la famosa Sun Moon Lake International Swimming Festival (septiembre de cada año). Se nadan varias distancias (la más popular la de 3,3Km) y se celebran eventos simultáneos en el mismo fin de semana (como ciclismo, running, taichi,…)

En Japón una de las más populares, sino la más popular es la Sakurajima Kinko Bay Open Water Swimming Championship con una distancia de 4,4Km. Se celebra en julio de cada año y donde llega a reunir varios miles de participantes.
En China tenemos el famoso Pearl River Swimming Crossing en Guangzhou, una popular prueba de 800m en la que más de 3000 nadadores participan… casi todos a braza, os lo aseguro! Inscripciones in situ en la zona de salida.
En Indonesia destacamos la Bali Ocean Swim, una prueba solidaria, que se disputa en julio, con distancias de 1,2K, 5K y 10K, en un entorno muy idílico, solo que con participación más baja. Apenas se alcanzan los 100 nadadores entre las 3 distancias.
En Filipinas podemos destacar como más famosa la Caramoan Swimming Challenge, con una distancia de 10Km en un entorno idílico, la Isla de Caramoan. Se lleva a cabo en agosto y tiene participación discreta pero muy internacional. Organiza Swim Junkie
En Tailandia tenemos varias pruebas organizadas por Swim Buddy, pero la más famosa se celebró en diciembre, la Thailand Swimathon 10Km, en Pattaya. Y por venir quedan la Pangan –Samui (Koh Samui Channel) 12Km, y en la que espero poder participar, en mayo.
En Hong Kong destacamos la New World Harbour Race, con miles de nadadores, y que se disputa en la Bahía Victoria en el mes de octubre. Son 1500m con salidas en oleadas.
En Malasia, que la tengo un poco más dominada, tenemos 2 pruebas que se llevan la palma por tradición y un par de nuevas pruebas a llevar a cabo este año.
Por un lado está la Penang Channel Cross 8KmSe trata de una prueba con bastante antigüedad, que se perdió y se ha recuperado recientemente y que tuve la suerte de nadar el pasado año. Aguas turbias, mucha corriente y multitud de medusas. Aunque como podéis ver en la foto los nadadores se protegen bastante bien.

Kapas – Marang 6,5Km es el evento más popular hasta la fecha en Malasia en lo que a aguas abiertas se refiere. Reúne limitadamente a 400 nadadores, hay premios en metálico y muy buen ambiente. Lo complicado es llegar al lugar de la prueba en sí.
Y una de las novedades para este 2017 es la Oceanman Malaysia. La marca, nacida en nuestro país, expande sus fronteras a nivel mundial y aterriza en Asia en busca de ofrecer nuevas aventuras. La prueba se llevará a cabo el 18-19 Marzo, con varias distancias en Putrajaya Lake en Kuala Lumpur.
La otra gran novedad, y esta la resalto ya que estoy implicado como organizador, será la Perhentian Island Marathon Swim 16Km, que se celebrará el 16-17 de septiembre. Una prueba que rodea la mayor de las paradisiacas islas de la costa este de Malasia, una zona con un fondo a rebosar de vida tropical. Para los que prefieran distancias más cortas, se llevará a cabo también un prueba de 4,5Km pasando por la reserva marina.


Rottnest Channel Swim 19,5Km. Perth (Australia) 25 Febrero 2017

Cuando hablamos de aguas abiertas, Australia suena casi como una utopía, lejano, caro y peligroso.
Pues os voy a desmentir esos mitos, y al mismo tiempo os voy a contar la que ha sido una nueva experiencia en mi locura por las aguas abiertas.

La distancia más corta entre dos puntos es la línea recta, pero como bien sabréis, en el mar eso no funciona siempre así, hay otros factores que condicionan, pues para venir a nadar a Australia tampoco hace falta ser millonario, no sale más caro que pasar unas vacaciones en cualquiera de nuestros archipiélagos. España-Australia directo  casi directo es caro, pero el truco está en llegar a Asia, destinos como Bangkok, Singapur o Kuala Lumpur son muy asequibles a día de hoy desde Europa, por poco más de 400€ tenéis un ida y vuelta, y desde estas capitales con excelentes aeropuertos internacionales, dar el salto a Australia es cuestión de entre 100-200€, lo que hace que ir y volver nos salga entre 500-600€. Eliminamos el primer problema, la distancia-precio.
La mayoría de vosotros me decía, “¿estás loco?, esas costas están plagadas de tiburones!!”, correcto, lo están, y Perth, en la costa oeste no es una excepción, pero como dicen por aqui, “ hay más probabilidades de morir por una vaca que por un tiburón”. En las 27 ediciones disputadas hasta la fecha nunca ha habido ningún problema con ningún escualo, si bien es cierto que unos días antes desalojaron la playa desde la que se efectua la salida de la prueba en 28 ocasiones por alerta de tiburones en la zona (existen una boyas a unos 300-400m de la orilla que detectan la presencia de tiburones y alertan con una alarma). También se ha de tener en cuenta que los números de la prueba son como asustar a todo tipo de fauna, con 2457 nadadores y 913 embarcaciones, sin contar medidas de seguridad.

Rottnest Channel Swim es una prueba de 19,7Km, que se lleva a cabo desde la playa de Cottesloe a la Isla de Rottnest, las inscripciones tienen lugar durante una semana únicamente, a finales de octubre, desde la plataforma online. Se puede nadar en modalidades solo, duo, team y relevos con kayak. Edición tras edición ha adquirido más y más popularidad hasta el punto en que en la actualidad se alcanzan los 2450 nadadores entre todas las modalidades. La cuota de inscripción, para los solo,  es de cerca de 400AUS$, (unos 280€ al cambio), pero el único problema real reside en la obligatoriedad de disponer de una embarcación de apoyo y un kayak o paddle board de soporte, esto si es un quebradero de cabeza para los nadadores internacionales. La organización facilita contactos con embarcaciones, pero no siempre es fácil de encontrar el idóneo, y no suelen ser baratos. Los datos técnicos de la prueba, 19,7Km, corrientes variantes durante todo el trazado, meteorología poco favorable de forma habitual, temperatura del agua entre 19-22 grados y posible fauna marina (medusas, delfines, tiburones, ….).
Tuve la suerte de poder contar con Max y Paul, con embarcación y Sky para acompañarme, no pude tener mejor apoyo, ambos gracias a mi amigo Lars Bottelier, nadador internacional de aguas abiertas holandés, pronto lo veréis haciendo grandes marcas en competiciones internacionales.
Me alojé en un modesto backpacker-hostel a 20 metros de la playa de Cottesloe, impresionante lugar, se podía sentir el más puro estilo surfero australiano, no solo por el lugar en sí, sino por el ambiente y las gentes de la zona. Moverse, así como comer no es barato del todo para los españoles, pero somos gente de recursos, y con poco nos arreglamos.


Hubo un briefing para los locales a primeros de febrero, y el de los internacionales, que éramos otros muchos, fue la tarde previa a la prueba. Normativa habitual a este tipo de pruebas, neopreno prohibido, chip colocado, salidas por oleadas. Me inscribí en la categoría Amateur, la pro, denominada “Champions of the Channel” daba cabida a nadadores olímpicos, como el vencedor Jarrot Port y grandes figuras de la natación australiana como Solomon Wright, Bradley Smith o Trent Grimsey.
Salida en la oleada 3, diez minutos más tarde de la 2, pronto alcancé a mi kayaker, situado entre 500-1000m de la salida, y  a la búsqueda de mi bote al que he de localizar entre los 1000 y 1500m, esa es la distancia máxima, marcada con un velero enorme, y el que no has de pasar sin tu equipo de apoyo. Parece tarea fácil, pero son más de 900 barcos y otros 1000 kayaks a la búsqueda de su nadador en un espacio bastante reducido.
A partir de ahí solo una meta, llegar a Rottnest lo antes posible, paradas breves para hidratar e ir adelantando a nadadores de las oleadas previas. Y el plan marchó a la perfección durante los primeros 10km, alcanzando a la casi totalidad de la oleada 2, y alguno de la primera, pero como siempre decimos, en el mar has de estar preparado para todo, y tras la paradas de los 11km a las 2h30' de nado, comencé a vomitar, era cambiar mi posición para beber, y no poder parar de echar hasta las papillas, lo intenté como 3-4 veces más, el mar estaba complicado, muy movido, no eran grandes olas, pero si incómodo, sumada a la temperatura del agua sobre los 19-20 grados, y corrientes que variaban de frente a costado. Necesité una parada larga en el km 13 para terminar de vaciarme, y decidí cambiar el plan, no podía pretender llevar el ritmo fuerte que llevaba, no podía hidratar, era beber y vomitar casi al unísono, así que modo finisher on, olvidamos lo de entrar en podio, 7 últimos km sin dar un trago o comer nada, solo intentando ver cada vez más cerca una isla desconocida para mi, y que se había convertido en una nueva ingrata experiencia.


La experiencia es un grado, a pesar de no haber tenido este problema nunca, sabía lo que debía hacer, y creo que me ayudó a enfrentarme a esos últimos kilómetros sin beber, bajo un intenso sol.
No fue mal, baje consideráblemente el ritmo, y de las 4h45' esperadas tras los primeros 10km, alcanzamos la meta en 5h43', una hora más de lo que tenía en mente, pero tan contento!!
Sumábamos una nueva prueba, otro país, otro continente, otra gran experiencia y una nueva dificultad superada con éxito.
Para quien se la está planteando, solo decir que vale la pena, muchisimo. Y en lo que os pueda ayudar, contar conmigo.

miércoles, 18 de enero de 2017

10th The Clean Half Extreme Marathon Swim 16Km (Hong Kong) 8th October 2016

Apesar de que Asia cuenta con numerosas pruebas de natación en aguas abiertas, la gran mayoría son desconocidas a nivel mundial. Cierto es que nada tiene que ver con la gran cantidad con las que contamos en Europa, pero si además tratamos de buscar pruebas competitivas populares de más de 10km, el tema se complica mucho más.

Tras mi paso por la prueba de la India, y sin entrenar apenas, nadé 16Km en Perhentian Besar Island (Malasia), rodeando la isla en unas aguas tropicales de gran belleza, donde los corales y fauna de todo tipo te acompañan en cada brazada. Un paraíso, donde en septiembre de 2017 comenzará la primera maratón de aguas abiertas en Malasia de más de 10Km. Tras esta travesía me desplacé a Hong Kong para nadar una prueba que ha adquirido gran popularidad durante los últimos años: The Clean Half Marathon Extreme Swim, de 15Km.
Tuve conocimiento de la misma hace algunos años, pero la idea de integrarla a mi calendario esta temporada 2016 vino motivada por la posibilidad de nadarla con mi amigo y nadador de aguas abiertas argentino, Fernando Ciaramella (un clásico a día de hoy en el circuito Grand Prix de la FINA), a quien conozco desde el verano de 2012 cuando disputamos juntos la Travesía del Golfo de Messianakos, Kalamata-Koroni de 30Km. Nuestra edición fue una especial con destino Stoupa y 31Km, pero esa es otra historia.

La prueba de Hong Kong está organizada por Doug Woodring, un amante de los océanos y un luchador por la conservación y limpieza de los mares. Dirige la ONG Ocean Recovery Alliance, y junto con su plataforma openwaterasia.com unifica la conservación de los fondos marinos y las aguas abiertas. Todas las ediciones tienen un marcado carácter solidario en favor de los proyectos de limpieza y recuperación que lleva a cabo con la ONG.
La prueba tuvo lugar el pasado 8 de octubre, si bien prometo que no había podido llevar a cabo ni un solo entrenamiento desde el 18 de septiembre (cuando finalicé los 81Km de la India), y solo había podido nadar en tres ocasiones, una de ellas fueron los 16Km de Perhentian, nada más. Pero como buen apasionado, el hecho de nadar en Hong Kong significaba todo un reto, aguas desconocidas, oleaje, viento, agua caliente, nuevos escenarios, y algunos handicaps añadidos.
Junto a Fernando, Lorena (su novia), padres de Fernando, mis amigos Janez y Hett, pasamos 4 días recorriendo los principales atractivos turísticos de Hong Kong y Macao, para por fin llegar al sábado, día de la prueba.
Había dos salidas, una para los nadadores solos y equipos más lentos, y una segunda, una hora más tarde, para los equipos más veloces. En total 14 nadadores solos, mayormente de Hong Kong y Australia, y 49 equipos de relevos de 5-6 nadadores cada equipo, mismas nacionalidades en su mayoría.
La salida estaba ubicada en Stanley Beach, en Hong Kong Island, zona muy residencial, y con playas muy atractivas rodeadas de montaña y vegetación, y llegada en Deep Water Bay.
Hett y Janez compartirían kayak doble en mi acompañamiento y avituallamiento, Fer tuvo un kayaker local. Y aquí comienza la aventura…

Salida tranquila, y a la llegada de la boya de giro de los 2 Km estoy situado entre los 5 primeros nadadores, pero primero de los solos, y es aquí donde comienzo a preocuparme… ¿dónde está mi kayak? Me paraba. Miraba alrededor, y no podia divisar a nadie. La salida fue rápida, y el viento y oleaje considerable, pero no esperaba no verles.
Tras parar y no ver a nadie seguí nadando, y nadando. Al cabo de unos 4km, logré divisarlos, agotados y con ciertos problemas con el kayak, de forma que les pedí que le dejaran algunos líquidos a un barco de relevos frente a mi. Volvieron a desaparecer tras darme algo de sales para beber, y no volvía verlos hasta casi la mitad de la prueba, y allí aparecieron, subidos a un pequeño yate con el kayak cargado, y dos locales a bordo. Lo del kayak doble para dos novatos no había sido buena idea… Igualmente el mar seguía movido, con aguas de un tono verdoso y muchas partículas en suspensión, visibilidad de apenas un metro, bastante salada, y a unos 28 grados, en conclusión, perfecta para divertirnos un buen rato.
Al no llevar ningún control de avituallamiento no tenía ni la más remota idea del tiempo que llevaba nadando, solo sabía que iba adelantando equipos y nadadores de la primera salida, y que al menos 3 o 4 equipos de la mía iban por delante. Y seguimos nadando entre islas, hasta que pudimos divisar la playa de llegada, momento para sacar fuerzas y apretar un poco de cara a meta. Finalmente 3h30’, primera posición individual y tercera mejor marca de la historia de las 10 ediciones de la prueba, tras célebres como Trent Grimsey 3h14’ y Marcos Díaz 3h21’.
Una gran barbacoa y la entrega de medallas esperaba en la playa, amenizada por música en directo, un gran evento en una gran urbe como es Hong Kong, muy recomendable para todo el que quiera nadar una prueba más larga de lo habitual en Asia.

http://revistaopenswim.com/2016/12/05/the-clean-half-marathon-extreme-swim-hong-kong/

Perhentian Island Marathon Swim 16Km (Malaysia) 28th September 2016

73rd World Longest National Open Water Swimming Competition 81Km Ganga River. (India) 18th September 2016

El pasado 18 de septiembre nadé una travesía llamada 73rd World Longest National India Open Water CompetitionIndia National OW Championship 81km. Organizada por el Club Murshidabad, la prueba se celebra en el mismísimo río Ganges, entre las ciudades de Jangipur y Berhampur, muy próximas a la frontera con Bangladesh. Concretamente se nada en un brazo del Ganges denominado Hooghly o Bhagirathi, que más adelante cruza la ciudad de Calcuta.

Es realmente difícil calificar una prueba como esta, ya que ha sido una gran experiencia en todos los aspectos. El impacto que la India tiene para un occidental de a pie es enorme, hay un gran contraste en todos los aspectos, pero a la vez es un cambio en los conceptos que tenemos asumidos como ‘normales’. Al llegar tuve unas horas de cierto desajuste mental por el impacto, pero en seguida comencé a entenderlo, y con la cálida bienvenida de sus gentes me di cuenta de que yo resultaba toda una atracción para los locales y los implicados en el evento.
En la prueba, de 81km, en cierto modo lo tenía todo a mi favor: no vengo de un país donde la pobreza es la tónica y los medios inexistentes; no nado en balsas enormes de agua verde, con dos paredes en cada extremo para impulsarse y donde alternan pesca y natación en el mismo recinto; llevo una buena dieta, masaje, material y planificación en mis entrenamientos, a diferencia de mis compañeros de prueba, algunos con pesos por debajo de lo normal, con bañadores antiquísimos y desgastados, sin más facilidades que su ilusión y entrega ante las adversidades, y sin más alimentos para la carrera que una garrafa de agua y unos plátanos, y no unos productos nutricionales de los más completos para llevar a cabo pruebas de ultrafondo; en lo único que coincidimos fue en una gran ilusión, respeto y ganas de llevar a cabo una prueba de grandísima dureza.
Se trata una prueba de gentes entregadas a un sueño, héroes anónimos, soñadores, nadadores desconocidos… en un río altamente contaminado, donde se arroja de todo cual vertedero, con agua color chocolate, vacas y perros muertos flotando (o no), y a los que había que esquivar en ocasiones. Agua a unos 30ºC, con un sol de justicia y una temperatura ambiente de 36-38ºC. Con cierta corriente a favor, que es lo más positivo, aunque al haberse celebrado más tarde este año, un poco menos de lo que debió ser.
Y con el calor de unas 20.000 personas esparcidas entre ambas orillas del río, observando atónitos, animando y aplaudiendo a los nadadores a su paso. La prueba dio comienzo a las 5 de la mañana, con el primer claro de luz. Cada nadador acompañado por un barco de remos y cuatro remeros.

Desde el inicio pude situarme primero, y tras una hora nadando junto a un joven local de 19 años, este se descolgó para dejarme solo, y así fui incrementando distancia según avanzaba el crono. Paradas cortas cada 20′, solo beber y seguir nadando, a veces a penas para echarme el líquido por la cara y seguir. Con vacunas de todos los tipos (mi cartilla está a tope), cuidé mucho lo que comía los días previos: protector estomacal, una cuchara de aceite de oliva, ibuprofeno y mucho líquido con sales, carbohidratos , proteínas, glutamina y un poco de cafeína en geles. Eso fue todo, casi siempre mezclado en tres tipos de bebida.
Le dije a mi cabeza que hasta las 7h30′ no podía pensar en nada que no fuera estar centrado en todo lo importante, ritmo, frecuencia de brazada, técnica, batido de piernas, respiración, deslizamiento, necesidades hídricas,….. nada más, 7h30′ de cabeza, y el resto sería todo corazón. Llegados a este punto, todo vale: familia, amigos, mensajes de apoyo, mis abuelos, mis ganas,…. y el plan funcionó. Fuera los pensamientos negativos, los dolores iban a seguir siendo dolores dentro y fuera del agua.
Y a falta de 5 km pude bromear, reír y saber que en menos de una hora estaba mi meta, la satisfacción de haber completado algo que me parecía una locura hace unos años. La multitud se agolpaba y buscaba un hueco para saludarme, tocarme y darme la enhorabuena. Yo seguía aturdido pero con una sonrisa de oreja a oreja…Desapareció el dolor y el cansancio, las 10h57′ no habían sido para tanto… en el fondo quería volver al agua, sin saber porqué.
De camino al hotel tuve conocimiento de la grandeza y la situación de estas gentes. Mis 4 remeros, esos que a base de fuerza física y bajo un sol sofocante, que remaron durante 11 horas a mi lado, recibían una ridícula cantidad por su esfuerzo.. Un esfuerzo que no solo eran esas 11 horas, sino los 3 días y medio de vuelta, remando río arriba hasta sus hogares, pescando, durmiendo en las orillas y realizando un esfuerzo que no estaba pagado. Ellos son otros héroes anónimos de esta prueba.
El corte de la prueba fue establecido en 12 horas 30 minutos, debido a que sin luz el río es algo peligroso. A la finalización de ese tiempo (entre amanecer y anochecer) solo 4 nadadores alcanzamos la meta, el resto de los 19 que iniciamos la prueba se fueron retirando o tuvieron que ser retirados tras el tiempo de corte.
La entrega de premios fue otra fiesta. Multitud de presentes y regalos, fruta, pasteles, trofeo, medalla, plato, insignia, diploma,…..hasta un rollo de tejido para hacerme un traje. Y yo feliz solo con mi gorro, como recuerdo del mayor reto hasta la fecha, un gorro de tela, no elástica y cosida en cuatro trozos, con el número 4, y cordones de tela para que no cayera, amarillo en origen y marrón cuando terminó la prueba, que me acompañó durante 81km por un río sagrado, donde no dejaron de arrojar cenizas de difuntos y al que espero volver el año próximo.
India te cambia, pero siempre a mejor.



http://revistaopenswim.com/2016/11/10/81-km-de-aguas-abiertas-en-el-rio-ganges/